
miércoles, 25 de agosto de 2010
La nueva esclavitud

viernes, 11 de junio de 2010
Me llevo la palma
¿Qué hago? ¿le digo algo? Puede resultar muy violento. Acercarme de repente y decírselo, pero es que no puedo dejar de mirarla. El verde destaca mucho en su piel morena y pelo oscuro. Quizá esté esperando a su novio, no sé si debería hacerlo...Al final decidí levantarme, dejando mi chaqueta en la silla y me acerqué a la mesa de aquella chica.
- Perdona. No quiero resultar molesto, pero te tengo que decir algo. Es que te he visto...
- Lo siento, tengo novio.
- Joder, sí que está siendo una situación incómoda. Lo que trato de decirte es...
- No tienes ninguna posibilidad.
- No me entiendes.
- A ver, dime.
- Lo que quiero decirte es que tienes un moco que sobresale de la nariz. Cambiando de tema, ¿por qué no tengo ninguna posibilidad? Yo no tengo mocos en la cara.
Me dio una bofetada y se fue. Es mejor no decir nada y pasar inadvertido.
lunes, 31 de mayo de 2010
De diez y cuarto a diez y media

Han pasado diez minutos y me acabo de lavar los dientes y la cara. Me voy a poner las gafas para verlo todo más claro, pero no sé qué hay más allá de los nubarrones, a parte del cuarto menguante. Inclino mi cabeza a la izquierda mirando hacia la luna y me veo reflejado. Se avecina tormenta, pero no rompe a llover.
Ya sé que todavía es pronto, pero estoy cansado. Esperar a que pasen las horas cansa. Estar despierto cansa. Todo arde, desde las paredes hasta mis ojos.
Wait in the fire, wait in the fire...
Buenas noches. Nos vemos mañana en el mismo lugar, con un día menos para reaccionar.
lunes, 26 de abril de 2010
Un momento en la vida

- Ha llegado un momento en el que todos estáis emparejados y yo estoy soltero y me veo fuera de juego.
- Tienes que salir más. Como dice Lichis "es la falta de amor la que llena los bares".
- ¿Y a dónde voy a ir?
- Vete a cualquier discoteca. Están llenas de tías que estarían dispuestas a pasar un rato contigo.
- No, eso no, ando mal de dinero y no estoy como para pagarme put...
- Que no, que no me refiero a eso, aunque es otra posibilidad. Lo que yo digo es que las tías quieren pasárselo bien. Pero muchas de las que van a esos sitios, seguro que se lian con el primero que cumpla sus requisitos.
- ...
- Pues con que sea guapo, gracioso, le eche morro y baile bien ya tiene bastante hecho.
- ¡Joder! Casi nada. ¿Y qué pasa con los tímidos, que no bailan, les sudan las manos y se quedan en blanco cuando entran a una chica?
- Que lo tienen jodido. Prueba a decirles "hola".
- ¿Pero cómo se va a poder hablar en un sitio así si no se oye nada? Esos sitios no son para hablar con nadie... y tampoco veo chicas interesantes.
- ¿Te refieres a eso? Pensaba que querías follar. Ya sabes.
- Sí, creo que me acuerdo de eso. Jorge, voy a morir solo.
- A no ser que te entierren en una fosa común.
- Sería un buen sitio para conocer gente.
- No creo que te dieran mucha conversación.
- Yo tampoco la suelo dar, soy más de escuchar. Creo que tendríamos bastante en común.
- ¿La palidez?
- Además de eso. Creo que estoy muerto por dentro.
- Me deprimes a mí y a todo el mundo. Por eso nadie se acerca a ti.
- Trataré de ser más positivo.
- Sí, tío. Hay que ir con buen autoestima y seguridad.
Días después...
- He hecho un avance. Nada de discotecas. En la misma calle.
- Espera, vamos a bajar a la terraza, nos tomamos una cervecita y me cuentas.
Minutos más tarde...
- Dime, ¿qué te ha pasado?
- Ayer iba por la calle. Di una vuelta después de salir de trabajar. Con esto del buen tiempo, la gente no para en casa y yo me animé a salir. Como te he dicho, viene el buen tiempo, el calor, menos ropa...
- Me voy a pedir otra cerveza, que se pone interesante.
- Sí, bueno. Resulta que voy andando por la calle y me fijo en una chica rubia con falda corta que va andando por la acera y yo, con el cuello girado, la miro distraído.
- ¿Y ya está?
- Espera, que te sigo contando. Como estaba mirando para otro lado, al doblar la esquina choqué con una morena, con vestido de los de ir a trabajar. Se le cayeron los papeles al suelo. Le pedí perdón y le ayudé a recogerlos. Hubo un momento en el que estábamos de cuclillas, cogimos la misma hoja, nos incorporamos y, al levantar la cabeza, nuestros ojos se clavaron. Conectamos. Te juro que conectamos.
- ¡Muy bien! Así dejarás de ser el llorón que eres.
- Espera, que hay más. Hubo una risa nerviosa, apartó la mirada y se echó el cabello hacia atrás. Yo creo ella sintió algo. En ese momento se levantó un poco de viento y volaron unos cuantos papeles calle abajo. Yo me fui corriendo detrás de ellos y logré ataparlos. Mientras iba a devolvérselos, a lo lejos, se apreciaba su figura a contraluz. Impresionante. Al llegar donde estaba ella, le di sus papeles. Me dio las gracias y yo la invité a tomar algo.
- Bien hecho. ¿Qué dijo?
- Tenía que irse a casa a hacer la cena a su marido, porque él llega bastante tarde. Me volvió a dar las gracias y me soltó el típico: "que Dios te lo pague con una buena novia" y se fue.
- Lo del marido es un detalle sin importancia. Tenías que haber insistido... por lo menos lo intentaste. ¿Cómo reaccionaste?
- Me cabreé. Otra que se me escapa. Le dije que Dios es insolvente.
- Al final sí que vas a morir solo.
- Al menos quedan los amigos.
- La verdad es que sí. Brindemos por la madre que nos parió, bien a gusto se quedó.
sábado, 24 de abril de 2010
Más allá de Venus

miércoles, 10 de marzo de 2010
La fiesta de disfraces
lunes, 15 de febrero de 2010
Un pensamiento de furia
- Algún día tendréis vuestro merecido.
